Los Estatutos del PEN
El PEN afirma que:
1. La literatura, aunque de origen nacional, no conoce fronteras, y debe permanecer como moneda común entre los países, aunque existan conflictos políticos o internacionales.
2. En toda circunstancia, y especialmente en tiempo de guerra, las obras de arte, y el patrimonio de la humanidad en general, deben permanecer intactos y protegidos de las pasiones nacionalistas o políticas.
3. En todo momento, los miembros del PEN deben hacer uso de la influencia que posean en favor del buen entendimiento y del mutuo respeto entre las naciones; deben comprometerse a hacer lo máximo por erradicar odios raciales, de clase y entre naciones: y deben promover el ideal de una humanidad que viva en paz, en un mundo solidario.
4. El PEN defiende el principio de la transmisión sin barreras del pensamiento, dentro de cada nación, así como entre las naciones. Sus miembros se comprometen a oponerse a toda forma de supresión de la libertad de expresión en su país de origen y dentro de la comunidad a la cual pertenecen, así como en el ámbito mundial dondequiera que esto sea posible. El PEN se declara partidario de una prensa libre y se opone a la censura arbitraria en tiempos de paz. Cree que el avance necesario del mundo hacia formas políticas económicas altamente organizadas hace que la libre crítica de los gobiernos, de las administraciones instituciones sea imperativa. Y, puesto que la libertad implica una restricción voluntaria, los miembros se comprometen a oponerse a vicios informativos tales como publicaciones insidiosas; falsedad deliberada de los acontecimientos y distorsión de los hechos con fines políticos y personales. Ser miembro del PEN es una opción asequible y sin distinción de nacionalidad, lengua, raza, color o religión a todos los autores debidamente calificados, a los editores y traductores que se acojan a estos propósitos.